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30.3.11

AntiPoema XXVII½


Somos ebrios sobrios
alocados del poder.
Somos locos bebidos
que dicen que ver
es cosa de colgados.
Somos dos fumados
hasta las cejas.

Ven a bailar,
solo un tango más.
Ven a bailar,
dime si es verdad.

Y que digan mis amigos
si al final me he perdido
por el sendero de tus labios
al besarte por mis fallos.
Que se me va la cabeza
y escribo falsos poemas,
poemas de mierda...
Poemas sin ningún sentido.

Ven a bailar,
solo un blues más.
Ven a bailar,
dime si es mentira.

13.2.11

Huele a cielo en este rincón

Entre cigarra y hormiga, elijo ser lombriz,
como un grillo voy rondando los caprichos,
y jardines del insomnio para ti, del insomnio para ti.

Romperías las cadenas si encontrases luz en ellas,
romperías los barrotes con heridas en la vida
si existiesen tras las rejas, si pudiera con las rejas.

Desperté tosiendo y buscando lombrices
encontré a Dios entre mis excrementos,
tu ofrecías nubes, pintabas grises de una soga el amor,
para un paisaje muerto.

Hay ángeles aburridos en las calles de la mente,
bebiendo razón a tragos en los pozos de locura
reclamando sangre y heces, con espinas en las sienes.

Que bebiendo oscuras aguas del manantial de las venas,
hay quien morderá el anzuelo, preparemos los cuchillos
dejar que la sangre muera, dejad que la sangre muera.

28.1.11

Solo podré contar hasta dos


Recuerdo los días vividos,
dos momentos perdidos
y esas canciones sin sonido.
Un tic-tac en nuestras lenguas,
un estruendo para las viejas
que nos empujan hacia el vació
de la mañana y al libre albedrío...

Dos jóvenes perdidos,
dos locos enojados
y cinco galones de miseria.
Un poema sin rima
por verte sonreír
y poder decir al viento
que te quiero junto a mi.

Poemas sufridos de noches de olvido
que dictan a los gatos a maullar de frió
de las noches de invierno maldecido
por un redoble de campanas...
Tu mirada, una trampa remarcada
tu sonrisa atenuada por una lagrima
que derramas al viento de poniente. [¡MIENTE!]

Dos jóvenes encendidos,
dos locos aturdidos
y cinco galones de miseria.
Un poema sin rima
por verte sonreír
y poder decir al viento
que te quiero junto a mi.

Otro de esos poemas que dicen poco
de la poesía.

22.1.11

Gritemos nuestros nombres al firmamento

Podría definir ese lugar como una estación fantasma, un lugar derruido por el paso del tiempo y la falta de decisiones. Pero en uno de sus bancos, uno de los pocos que quedaban en pie, se encontraba siempre un joven sentado, con unos grandes auriculares que hacían que una leve melodía resonara por todos los rincones de esa estación.
Siempre estaba sentado en el mismo lugar, con el mismo aspecto a simple vista pero si te acercabas apreciabas que su aspecto se había desaliñado por el paso del tiempo, ya no tenia ese aspecto jovial de hace unos años. Ahora tapaba su rostro con la capucha y sus ojos se habían vuelto negros, negros de tanto esperar sentado.
Y si hablábamos del banco diríamos de todo, lo había pintado entero, lleno de frases, lleno de ideas y de palabras incoherente. Decía del tempus fugit y del locus amoenus, usaba rimas de pie quebrado y leyendas becquerianas, hablaba de ojos verdes y de la vida misma. Todo el banco entero decía Carpe Diem y sus patas susurraban el poder igualatorio de la muerte. Una especie de obra artística que nadie podía ver, porque en esa estación ya no pasaba nadie, solo estaba aquel chaval.

No se como ni por qué, un día uno de los muchos trenes que cruzaban esa estación paró. El joven levantó la mirada asombrado por tal suceso y vio como de la puerta que se abría aparecía una coqueta chiquilla con una falda roja y una blusa morada. En sus manos una gran maleta marrón llena de pegatinas de múltiples lugares, otras estaciones visitadas que la habían dejado estupefacta. La chiquilla se sentó al lado del joven en el más puro de los actos, este ni siquiera giro la cabeza, seguía mirando al suelo con un rotulador en la mano. Cuando ella se dio cuenta de donde se había sentado saltó y se quedo asombrada, miraba atónita aquel banco pintado y se fijo en una frase que destacaba más que las demás:

"Nunca olvides nunca tu sonrisa, ya que es lo ultimo que nos quedará."

Se volvió a sentar intrigada e hizo varios amagos por preguntar, pero aquel joven no parecía muy amistoso y desistió. Agachó la cabeza y simplemente esperó. Esperó hasta que aburrida empezó a tararear una alegre canción que lleno por primera vez en mucho tiempo la estación de autentico sonido, ya no había susurro ni murmullos, solo ese alegre silbido.
El joven giró la cabeza y entre dientes dijo una frase que la chiquilla no llegó a entender por que se encontraba metida de lleno en su canción. El joven repitió: "Eres la primera que para en mucho tiempo."
La chiquilla sonrió y empezó a suspirar, miro al joven y le dijo que había decidido volver a esta estación, pero ya no era como ella lo recordaba. Había perdido todo el colorido que la estación tuvo unos años atrás, ese lugar que conectaba tantos sitios ahora pasaba desapercibido.
El joven abrió los ojos y recordó quien era la chiquilla, recordó todo lo que había pasado, todo eso que ya había olvidado. Se giro rápido pero la chiquilla ya se estaba subiendo al tren. Cuando quiso echar a correr la puerta se cerró y la chiquilla asomó la cabeza por una de las ventanas y empezó a gritar: "¡Recuerda todo lo que la chica de las converse azules te dijo! Ella tenia toda la razón y no quisiste escucharla, te quedaste ahí sentado y perdiste a los demás, solo querías estar junto a mi y no me lo dijiste ¡Tonto! Ahora tiene un momento de enmendarlo, ven conmigo a otra estación y vuelve a ser feliz... ¡NUNCA OLVIDES TU SONRISA!"

El tren aceleró paulatinamente y chico empezó a correr detrás, tenia que saltar a ese tren para volver a lo que fue, tenia que hacerlo para estar con su amor, que había decidido visitarlo de nuevo... Y ni siquiera la reconoció. Era su momento, saltar o quedarse en tierra.
Saltó animado por la chiquilla y cuando quiso darse cuenta cayó a las vías, detrás del tren, su tren. Ahora se había quedado parado entre los tablones de madera, sin ánimos... Se sentó en el suelo y miró al rededor, cerró los ojos esperando que el tiempo retrocediera, pero lo único que consiguió es que un curioso minino se acercara a olisquearle. Miró al gato y este empezó a seguir las vías. El joven entendió que no iba a ser fácil llegar a la otra estación, pero que si aquel gato lo intentaba, el también lo haría...

Todo gracia a la señorita Villi

9.1.11

La Serenata del Gato Negro

Destroza mil corcheas pintadas de morado tras la lluvia matinal. Crear una imagen en mi cabeza de tu cara y pintarla una sonrisa. Ver como noventa y nueve globos rojos se escapan a la gravedad. Cerrar los ojos y volver a mi salón de baile vació, clausurado por sus escasas visitas. Y a cada paso que doy resuena una pequeña frottola en las esquinas oscuras. Sin saber porque, en el medio de la sala está ella, cinco segundos de reacción y vuelvo a dar los paso a un compás de 3/8 acercándome a la justa velocidad, ni muy rápido, ni muy lento.

Voy recitando mi égloga, mi canción triste para un asteroide, mi balada de los ángeles caídos y ella me va mirando, dejando entre ver una sonrisa. Soy un poeta muerto, ahorcado por sus propias liras envenenadas. No se que estoy haciendo, mi cuerpo entero tiembla de pánico, daría mi alma por tener una celestina que hechizará a mi amada para hacerlo más sencillo. Ya no hay hueco para los románticos, ya no hay razón para los fantasiosos, ya solo queda un pasó entre los dos y pienso no dejar ni el mas pequeño espacio entre nosotros. Ódiame por decirte que te amo, ódiame por gritárselo al mundo, ódiame por meterte en mi cabeza y por no saber sacarte de ella.

Pero ahora no quedan espacios entre nuestros labios, mi cabeza sale dispara hacia mi paraíso en Cydonia y se queda allí por momentos, vuelve en milésimas y aún nuestros labios están en contacto, tus parpados bajados, tu cabeza ladeada y tu suave cabello dejando ver un pendiente negro. Al separarnos se despierta de su breve sueño y en su iris se deja ver un pensamiento subliminal. En mi salón de baile siguen estando esos antiguos vinilos negros, con la gramola polvorienta, hoy no me apetecen tangos, ni baladas, hoy me apetece un exogenesis... Es mi maldita redención escucharlo mientras las goteras siguen el compás y acarician las notas de un piano.

Ahora es el momento de abrir los ojos y volver a la realidad. Y al abrirlos, curiosamente, no me he movido de mi salón de baile y ella también sigue ahí... Que bonita realidad

12.12.10

Una fotografía escrita

Conocí ya hace tiempo a un hombre, un hombre singular que no paraba de reírse de la vida, que escribía en las nubes poemas de colores cálidos que te agarran y no quieres desprenderte de ellos. Un hombre único a su manera que jamas deja entrever una tristeza, ni que, en ningún momento, te deja caer.

Cuando le conocí, la gente le tildaba de mayor, adulto, sabio... Pero resulto ser poco mayor que yo, apenas unos meses. Desconocí mucho de él hasta hace poco, solo historietas que contaban bocas frías y con poco pensamiento. Al fin, me tope con él, cara a cara, dos artistas que lo primero que hicieron fue reírse ¿De que? Pues ninguno lo supimos...

Recuerdo un día que andaba por la calle buscando algo que fotografiar y me tope con una hilera de nubes, nubes con una fragancia única, con rimas escandalosamente buenas que me hicieron encontrar lo que quería fotografiar. Versos ocultos en una gota de agua que clama libertad, versos ocultos en una mente revolucionaria que grita revolución...

Me encontraba fascinado ante un genio, no sabia ni que hacer, eclipsado por sus letras...
Un pequeño ritmo ska y dos copas del mejor bourbon, y una tarde entera divagando sobre cosas que solo los locos entenderían...

Pero al parecer, un día, yo le fasciné a el, decidí dibujar una sonrisa en las caras serias que me miraban y al él le salio una, una de esas que solo se ven en un poema, una de esas que te dan ganas de pintar en el sol la mayor sonrisa jamas vista...

"Nos quitaron la sonrisa

nos borraron la color

¿Se acabo la rebelión?

Jamás, somos artistas


Me levanté de la cama

recordé a mi princesa

y cual guerreo con alas

reagrupé a mis estrellas"


Sabes que el gato negro te debe una... Gracias Jorge...

4.11.10

Los mismos clavos

Me dices que me parezco a los caracoels
me sobra techo, me muero en soles,
tras espesura del chaparrón
será que el camino bueno se ha vuelto malo
o que no quiero pegar ni un palo,
que solo quiero escuchar tu voz.

que siempre llego a la deshora que marca el corazón
y que, cuando estamos a solas, molesta el caparazón.

me dicen que tus braguitas revolotean
que lo hacen sólo pa que las vea
que llevan alas de desamor,
será que las ensuciamos tan malamente
que los colchones son mala gente,
que siempre quieren tener razón

que siempre llego a la deshora que marca el corazón
y que, cuando estamos a solas, molesta el caparazón.

mi casa está donde estás tú
los mismos ojos, la misma luz
mi casa está donde estás tú
los mismos clavos, la misma cruz
los mismos clavos, el mismo ataúd.

Extraido de "Poemas Indomitos" de Kutxi Romero

30.10.10

Boca que arrastra mi boca:
boca que me has arrastrado:
boca que vienes de lejos
a iluminarme de rayos.

Alba que das a mis noches
un resplandor rojo y blanco.
Boca poblada de bocas:
pájaro lleno de pájaros.
Canción que vuelve las alas
hacia arriba y hacia abajo.
Muerte reducida a besos,
a sed de morir despacio,
das a la grama sangrante
dos fúlgidos aletazos.
El labio de arriba el cielo
y la tierra el otro labio.
Beso que rueda en la sombra:
beso que viene rodando
desde el primer cementerio
hasta los últimos astros.
Astro que tiene tu boca
enmudecido y cerrado
hasta que un roce celeste
hace que vibren sus párpados.

-Extraido de "La Boca" de Miguel Hernandez

25.10.10

Cuenta atrás

Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.

Me angustia el cruce de miradas
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

[...]

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico
y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.

Extraido del poema "Ideario" de Francisco M. Ortega Palomares